Una curva mal señalizada, un cruce al mismo nivel o un adelantamiento comprometido pueden convertir pocos kilómetros en el punto más delicado de un viaje. En 2026, la respuesta depende del indicador utilizado, pero el tramo que aparece como referencia más crítica es la N-632, en las curvas de Arroes, entre Gijón y Villaviciosa. Aquí explico dónde está, por qué concentra tanto riesgo y cómo conducir con más margen de seguridad.
La respuesta depende del criterio, pero hay un tramo claramente destacado
- N-632 en Arroes: los kilómetros 55 y 59 registran un índice de peligrosidad de hasta 1.370 puntos.
- Riesgo relativo: la probabilidad estimada de accidente es hasta 167 veces superior a la media de las carreteras convencionales.
- Perfil habitual: las vías convencionales de un carril por sentido presentan casi cuatro veces más riesgo que autovías y autopistas.
- Otros puntos críticos: también destacan la N-340 en Tarragona, la N-6 en León y la N-110 en Segovia.
- Conclusión práctica: el peligro no está en toda una carretera, sino en tramos concretos y en determinadas condiciones de circulación.

Cuál es la carretera más peligrosa de España en 2026
Si hay que señalar un único tramo, mi respuesta es la N-632 entre Villaviciosa y Gijón, especialmente en las curvas de Arroes, situadas en los puntos kilométricos 55 y 59. La clasificación difundida por Automovilistas Europeos Asociados sitúa allí un índice de peligrosidad de 1.370 puntos, frente a una media de 8,2 en las carreteras convencionales españolas.
Traducido a un lenguaje más fácil de entender, el riesgo relativo llega a ser 167 veces mayor que el promedio nacional. En un tramo de unos 30 kilómetros se contabilizaron 32 accidentes con 43 víctimas durante el último periodo analizado, aunque la intensidad media diaria es relativamente baja, con aproximadamente 330 a 456 vehículos.
Conviene hacer una precisión importante. No existe una carretera oficialmente declarada como la más peligrosa para cualquier situación. El resultado cambia según se mida el número total de accidentes, la gravedad de los siniestros, el tráfico que soporta la vía o el riesgo por cada vehículo que circula. Por eso una carretera puede acumular muchos accidentes por tener mucho tráfico, mientras otra presenta una peligrosidad relativa mucho mayor aunque sea menos transitada.
Qué hace tan peligroso el tramo de Arroes
Las curvas de Arroes reúnen varios factores que reducen el margen de error. Se trata de una carretera convencional de calzada única, con un carril para cada sentido, curvas enlazadas y visibilidad limitada. Cuando un conductor entra demasiado rápido, invade el carril contrario o frena tarde, el espacio disponible para corregir la maniobra es mínimo.
El problema aumenta cuando coinciden lluvia, niebla, asfalto húmedo o poca luz. En esas condiciones, la distancia de frenado crece y resulta más difícil calcular la trayectoria de un vehículo que aparece de frente. Los motoristas y ciclistas parten además de una desventaja evidente, porque una salida de vía o un impacto lateral suele tener consecuencias más graves.
Las autoridades ya han aplicado medidas como la reducción del límite a 50 km/h, la instalación de línea continua y la sustitución de algunas barreras. Son actuaciones útiles, pero no convierten automáticamente el tramo en seguro. La señalización ayuda a anticipar el peligro, aunque la decisión decisiva sigue siendo adaptar la velocidad antes de entrar en la curva.
En mi opinión, el error más frecuente consiste en fiarse demasiado de la velocidad máxima permitida. Circular a 50 km/h puede seguir siendo excesivo si la calzada está mojada, hay niebla o el vehículo lleva neumáticos desgastados. El límite es una referencia legal, no una garantía de que esa velocidad sea adecuada en todo momento.
Qué dicen los informes más recientes sobre otras carreteras
El último informe iRAP, elaborado con datos de la Red de Carreteras del Estado entre 2022 y 2024, ofrece una fotografía algo diferente. Según la DGT, analizó 3.873 accidentes con fallecidos o heridos graves, en los que murieron 1.341 personas y 3.566 sufrieron lesiones graves.
Este estudio no busca únicamente un punto aislado, sino que clasifica tramos según la relación entre siniestros graves y volumen de tráfico. Sus tres puntos con mayor riesgo se sitúan en las siguientes vías:
| Carretera | Ubicación | Qué la hace relevante |
|---|---|---|
| N-340 | Tarragona, cerca de la intersección con la T-323 | Calzada convencional y presencia de tráfico local y pesado |
| N-6 | León, entre la A-6 y la LE-5220 | Intersecciones, cambios de velocidad y circulación mixta |
| N-110 | Segovia, en el entorno de la SG-V-6112 | Conexiones al mismo nivel y riesgo elevado de maniobras inesperadas |
| N-330 | Itinerario entre Alicante y Zaragoza | Una de las carreteras que concentra más kilómetros de riesgo alto |
La N-340 merece una mención especial porque aparece con frecuencia en diferentes clasificaciones. Su longitud, el tráfico de camiones, los accesos a poblaciones y la convivencia entre trayectos locales y de largo recorrido generan situaciones muy distintas en pocos kilómetros. No es correcto decir que toda la N-340 tenga el mismo nivel de peligro, pero sí conviene extremar la atención en sus tramos con cruces y accesos directos.
Por qué las carreteras convencionales son más peligrosas
Los datos de iRAP muestran que las carreteras convencionales presentan casi cuatro veces más riesgo que las vías de alta capacidad. La diferencia no se explica solo por el estado del firme. También influyen la separación inexistente entre sentidos, los adelantamientos, los cruces al mismo nivel y la mayor probabilidad de encontrarse con peatones, bicicletas, tractores o animales.
En una autovía, un despiste puede provocar una salida de carril, pero normalmente existen barreras, arcén y sentidos separados. En una nacional de un carril por sentido, el mismo error puede acabar en una colisión frontal. Esa es la razón por la que un tramo corto con poco tráfico puede resultar más peligroso que una autovía con muchos miles de vehículos diarios.
También hay factores humanos que se repiten. El cansancio, el uso del teléfono, el alcohol, las drogas y la confianza excesiva en sistemas como el control de estabilidad siguen siendo decisivos. La tecnología del vehículo puede corregir ciertas pérdidas de control, pero no puede compensar una velocidad inadecuada ni recuperar una maniobra iniciada demasiado tarde.
Cómo circular con seguridad por estos tramos
Antes de llegar a una zona señalada como peligrosa, reduzco la velocidad de forma progresiva y evito frenar dentro de la curva. El coche debe entrar ya estabilizado, con los neumáticos correctamente apoyados y suficiente distancia respecto al vehículo precedente.
- Respeta la línea continua y no adelantes aunque el vehículo delantero circule despacio.
- Aumenta la distancia de seguridad, especialmente con lluvia, niebla o tráfico pesado.
- Revisa neumáticos y frenos antes de un viaje largo. La profundidad legal mínima del dibujo es de 1,6 milímetros, pero no conviene apurarla en invierno.
- Usa las luces adecuadas y limpia el parabrisas para evitar reflejos y pérdida de visibilidad.
- No confíes ciegamente en el navegador. Puede indicar una ruta rápida, pero no siempre refleja obras, restricciones o condiciones meteorológicas.
- Adapta la velocidad al entorno, aunque esté por debajo del límite permitido.
Los conductores de vehículos pesados deben prestar especial atención a las frenadas y a los cambios de rasante. En el caso de las motos, la trazada debe dejar siempre margen para corregir, sin colocarse cerca del eje central ni de barreras rígidas.
El mantenimiento del vehículo también forma parte de la seguridad vial. Unos neumáticos con presión incorrecta, amortiguadores deteriorados o pastillas de freno gastadas pueden pasar desapercibidos en ciudad y convertirse en un problema serio en una carretera de curvas.
La carretera peligrosa no siempre es la que más accidentes acumula
La N-632, en Arroes, es la respuesta más clara cuando se utiliza el índice de peligrosidad relativa. Sin embargo, los informes iRAP sitúan otros puntos como prioritarios cuando se ponderan la gravedad de los accidentes, la longitud del tramo y la intensidad de tráfico.
Por eso, antes de viajar, resulta más útil localizar los kilómetros concretos de riesgo que memorizar una lista de carreteras. Una misma vía puede tener un tramo bien acondicionado y, pocos kilómetros después, un cruce o una curva que exija una conducción completamente distinta.
La mejor estrategia es sencilla: llegar descansado, revisar el coche, consultar el estado de la ruta y conducir con margen. En una carretera peligrosa, unos minutos más de viaje valen mucho más que intentar recuperar tiempo con una maniobra que no admite errores.