Comprar una moto para el permiso A2 suele empezar con una duda muy concreta: ¿cuántos centímetros cúbicos puedo llevar legalmente? La respuesta no está en una cifra de cilindrada, sino en la potencia homologada, la relación entre potencia y peso y el origen del modelo. Aquí aclaro los límites, incluyo ejemplos prácticos y explico cómo comprobar una moto antes de comprarla.
La cilindrada no marca por sí sola los límites del permiso A2
- No existe una cilindrada máxima fijada para las motos del permiso A2.
- La potencia debe ser de 35 kW como máximo, equivalentes aproximadamente a 47,6 CV.
- La relación potencia-peso no puede superar 0,2 kW/kg.
- Una moto limitada no puede proceder de un modelo con más de 70 kW de potencia original.
- La ficha técnica y la homologación tienen más valor que cualquier anuncio o comentario del vendedor.
La cilindrada del carnet A2 no tiene un límite fijo
La idea más extendida es que el permiso A2 permite conducir motos de hasta 500 o 600 cm³. Eso no es correcto. En España, la normativa no establece un tope de cilindrada para este permiso, de modo que una moto de 300 cm³, 650 cm³ o incluso más puede ser válida si cumple las condiciones exigidas.
La cilindrada indica el volumen total de los cilindros del motor, pero no determina por sí sola la potencia. Un motor grande puede estar diseñado para entregar una potencia moderada, mientras que un propulsor más pequeño puede ofrecer un rendimiento elevado. Por eso, al revisar una moto A2, yo miro primero la documentación y después el número de centímetros cúbicos.
El permiso A2 autoriza a conducir motocicletas, con o sin sidecar, con una potencia máxima de 35 kW. La DGT suele expresar el límite también en caballos, unos 47,6 CV, aunque la cifra que aparece en la documentación oficial es la potencia en kilovatios.
Los tres límites que realmente debes comprobar
Potencia máxima de 35 kW
La moto no puede superar los 35 kW de potencia nominal. Si el modelo se vende directamente con esa potencia o menos, el cumplimiento suele ser sencillo. El problema aparece con las versiones limitadas, porque no basta con instalar un kit para convertir legalmente cualquier moto en una A2.
Relación potencia-peso de 0,2 kW/kg
La relación potencia-peso no puede superar 0,2 kW por kilogramo. En términos prácticos, una motocicleta de 35 kW necesita una masa mínima de 175 kg para mantenerse dentro de ese límite. La cifra válida es la que resulte de la homologación y de la ficha técnica, no una estimación hecha con el peso anunciado en una página comercial.
Este requisito evita que una moto muy ligera con 35 kW tenga una respuesta desproporcionada para el nivel de experiencia que se presupone en el permiso A2. Es un dato que muchos compradores pasan por alto porque se concentran únicamente en la potencia.
Potencia original máxima de 70 kW
Cuando una moto está limitada, su potencia original no puede superar los 70 kW, el doble del máximo permitido para el A2. Por ejemplo, una moto que originalmente desarrolla 60 kW puede limitarse a 35 kW si también cumple la relación potencia-peso, pero una de 90 kW no puede convertirse legalmente en una moto A2 mediante una simple limitación.
| Dato que debes revisar | Límite para el A2 | Qué significa |
|---|---|---|
| Potencia final | 35 kW | La potencia con la que circula la moto debe estar dentro del límite. |
| Relación potencia-peso | 0,2 kW/kg | La moto no puede ser demasiado ligera para su potencia. |
| Potencia de origen | 70 kW como máximo | Una moto muy potente no se hace válida instalando un kit de limitación. |
| Cilindrada | Sin máximo específico | Los centímetros cúbicos no son el criterio decisivo. |
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Qué motos puedes conducir con el A2 en la práctica
La ausencia de un límite de cilindrada ofrece bastante libertad, aunque conviene separar los casos. Una motocicleta de 125 cm³ y hasta 11 kW también puede conducirse con el A2, pero pertenece al ámbito habitual del permiso A1. Para quien acaba de obtener el A2, suele ser más razonable valorar una moto cuya parte ciclo y frenada estén pensadas para un uso más amplio que el de una 125.
| Tipo de moto | Situación habitual | Qué conviene comprobar |
|---|---|---|
| 125 cm³ | Normalmente compatible | Que no supere la potencia legal y que figure correctamente en la ficha. |
| 250 a 500 cm³ | Frecuentemente apta para A2 | Potencia, peso y versión exacta del modelo. |
| 600 a 700 cm³ limitada | Puede ser válida | Que la potencia original no supere 70 kW y que la limitación esté homologada. |
| Más de 700 cm³ | Posible en casos concretos | La ficha técnica, la homologación y la potencia real autorizada para el A2. |
Una 650 cm³ limitada puede ser una buena opción para viajar, pero normalmente pesa más y puede resultar más exigente en maniobras a baja velocidad. En cambio, una 300 o 400 cm³ suele ser más manejable en ciudad. La mejor elección no es necesariamente la de mayor cilindrada, sino la que encaje con tu experiencia, altura, peso y uso habitual.
También existen motos de gran cilindrada con potencia moderada que, en teoría, pueden cumplir los requisitos. Son menos frecuentes y conviene revisar cada versión concreta, porque un mismo nombre comercial puede esconder diferencias importantes entre años, mercados o acabados.
Cómo verificar una moto A2 antes de comprarla
Yo seguiría este orden antes de entregar una señal, especialmente si se trata de una moto de segunda mano:
- Busca la potencia en kW en la ficha técnica, no solo los caballos indicados en el anuncio.
- Comprueba si la cifra corresponde a la moto limitada o a su configuración original.
- Si lleva kit, pide el certificado de limitación y la documentación de la instalación.
- Confirma que la reforma aparece anotada en la ficha técnica cuando sea necesario.
- Revisa la relación potencia-peso con los datos homologados del vehículo.
- Consulta una ITV o un taller especializado si hay contradicciones entre papeles y vendedor.
El permiso de circulación no siempre ofrece toda la información técnica que necesitas. La ficha de características y la documentación de la limitación son las piezas decisivas. Una moto que “es A2” según el anuncio no basta si los documentos no lo respaldan.
Hay un detalle que también puede afectar a la compra. La limitación debe corresponder a la versión exacta de la motocicleta y estar instalada según el procedimiento autorizado. Un dispositivo comprado por internet y montado sin certificado puede dejar la moto fuera de la legalidad aunque la potencia parezca correcta.
Errores habituales al interpretar la cilindrada
El primer error es buscar una cifra máxima de centímetros cúbicos, como 500 cm³. Esa referencia procede de antiguas categorías y de la oferta tradicional del mercado, pero no es el límite legal actual del A2.
El segundo consiste en confundir caballos con kilovatios. La conversión aproximada es 1 kW = 1,36 CV, por lo que 35 kW equivalen a unos 47,6 CV. Aun así, para evitar errores, yo utilizaría siempre el dato en kW que aparece en la homologación.
El tercer fallo es pensar que cualquier moto potente puede limitarse. Si la potencia original supera 70 kW, la reducción a 35 kW no la convierte en apta para el A2. La limitación no borra las características de origen del modelo.
Por último, algunos compradores se fijan solo en la potencia y olvidan el peso. Una motocicleta que cumple los 35 kW puede seguir sin ser válida si supera la relación máxima de 0,2 kW/kg.
Elegir bien importa más que apurar el límite
El A2 permite acceder a motos muy distintas, desde modelos ligeros para desplazamientos diarios hasta ruteras de cilindrada elevada con potencia limitada. Esa variedad es una ventaja, pero también hace más importante comparar ergonomía, peso, mantenimiento, consumo y facilidad de control.
Mi recomendación es no comprar pensando únicamente en llevar la moto más grande posible. Una moto de 30 a 35 kW, bien equilibrada y con una posición cómoda suele ofrecer una experiencia más aprovechable que una máquina pesada limitada al máximo.
Después de dos años de experiencia con el A2 y de superar la formación correspondiente, el permiso A permite conducir motocicletas sin la limitación de potencia propia del A2. Hasta entonces, revisar la ficha técnica antes de comprar es la manera más sencilla de evitar multas, problemas en la ITV y sorpresas con el seguro.